Veinticuatro horas de vuelo, aseguran, merecen la pena
porque el cansancio se evapora tan pronto como uno pisa suelo
australiano. Carlos y José María se convirtieron en la pareja que menos
golpes sumó en el total del torneo, adjudicándose el premio de una de
las dos categorías del torneo, precisamente la que acredita el ganador
absoluto del torneo, ya que el premio al menos número de golpes indica
el mejor nivel de juego que de la modalidad por puntos.
Nada les pudo hacer presagiar que conseguirían tal éxito
deportivo. «Para nada pensamos que íbamos a ganar la fase nacional, y
mucho menos la mundial, de hecho, fuimos con el objetivo de divertirnos
como amateurs que somos», cuenta De Francisco. «Cuando nos clasificamos
y aún sin ser conscisentes de que íbamos a ir a Sydney nos pusimos a
llorar», confiesa el jugador.
Ya el primer día de competición, los cacereños acabaron
tercero en la clasificación absoluta, a tan sólo cuatro golpes de
distancia de Sudáfrica y Uruguay, favoritas para el título. «El primer
día compartimos partida con Estados Unidos. El día se iniciaba con
bastante viento, lo que dificultaba las condiciones en relación con el
día de entrenamientos», explican.
El segundo día, los cacereños compartieron partida con
Alemania. Aunque se valoró la posibilidad de suspender temporalmente el
torneo debido al excesivo viento que soplaba, la competición se mantuvo
durante toda la jornada. A pesar de las dificultades, Carlos y José
María consiguieron remontar los tres golpes de diferencia y sacar una
ventaja de un golpe con respecto a China.
Encuentro con Perry
Además del torneo en sí mismo, los cacereños tuvieron la
oportunidad de jugar cuatro hoyos con el jugador profesional, de
reconocido prestigio en Australia y en el mundo del golf, Craig Perry.
El objetivo era aconsejar a los participantes del torneo sobre los
golpes que debían dar en diferentes situaciones de juego. «Un gran
número de jugadores, acompañantes y público en general siguió nuestro
juego y aunque no seamos nosotros quienes debamos decirlo cabe destacar
que pusimos en serios apuros al profesional», cuentan.
Aunque el circuito, llamado Audi Quattro Cup, es
relativamente joven (nació en 1991 en Alemania con más de 7.000
golfistas amateurs), este año ha sido la edición de los récords. Se han
organizado un total de 750 torneos con la participación de más de
78.000 golfistas en 52 países.
El regreso de los campeones no ha pasado desapercibido.
Aunque intentaron mantenerlo en secreto, fue imposible. A su llegada a
Cáceres, amigos y familiares les esperaban con pancartas y muchas ganas
de celebrar el triunfo.
José María de Francisco asegura que ya ha cumplido su
reto, un objetivo que se truncó hace dos años, cuando no pudo acudir a
la fase mundial por indisposición del que entonces era su compañero de
juego. Luna lo tiene claro: este torneo no ha hecho más que reafirmar
su decisión de convertirse en profesional, por lo que su reto irá a
más: jugar un Europeo.